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Dos familias perdieron en su totalidad su vivienda y pertenencias. Se estima que al menos 176 personas resultaron afectadas
Francisco Torres
Martes, 6 de Octubre de 2009
La familia Romero perdió el lunes su vivienda tras el desbordamiento de
una quebrada, localizada a 20 metros del sitio donde estaba su casa, en
el caserío Los Romero, de la cabecera departamental de Morazán."Apenas
me quedó tiempo de sacar a los niños; el agua subió de repente y no nos
dio tiempo de nada", relató Matilde Romero, madre de los hermanos Raúl
Alexander y William Antonio Romero, de 12 y 10 años, respectivamente. La
familia Romero es una de las 50 que resultaron damnificadas debido a
las fuertes lluvias que azotaron el departamento y provocaron el
desbordamiento del río San Francisco y otras quebradas. En el caserío
Los Romero, del cantón El Triunfo, de la cabecera departamental dos
viviendas resultaron destruidas. Además hubo inundaciones en los
caseríos La Pista y Llano Verde, del municipio de Chilanga. En esos
sitios los daños y afectados fueron menos. Otro de los lugares
que resultó anegado fue el barrio Las Flores. Fue en una comunidad que
no estaba incluida en el mapa de vulnerabilidad del departamento. En
ese sitio, al menos 40 casas se inundaron. "El agua subió hasta casi
dos metros y dañó todas las pertenencias de las familias", dijo el edil
Carlos Hernández. Tras el paso de la correntada, la familia
Romero y vecinos trataban de recuperar sus pertenencias, pero la
mayoría estaba bajo los escombros y el lodo. "Solo la ropa que andamos
puesta pudimos salvar", comentó la mujer. Ayer al mediodía,
mientras las autoridades departamentales de Protección Civil
permanecían reunidas planeando cómo afrontar la emergencia, los
hermanos Romero se quejaban del hambre, porque no habían desayunado. "No
se qué vamos a hacer. Mi esposo es jornalero y no tenemos dinero para
levantar la casa. No tenemos donde pasar la noche, vamos a tener que
molestar a los vecinos para que nos den un lugar para que duerman los
niños", decía la angustiada madre, con lágrimas en el rostro. El
paso de la correntada también afectó a Edgar Antonio Ramos, quien tiene
su casa en el barrio Las Flores. Ayer el hombre limpiaba su casa
mientras lamentaba la pérdidas de sus bienes. "Los electrodomésticos se
arruinaron, porque el agua no nos dio chance de sacar nada", dijo. El
hombre aprovechó para pedir al Gobierno que les brinde atención porque
no tienen donde dormir. "Los colchones quedaron hechos chupón, el río
se llevó algunas cosas", dijo. Hasta ayer al mediodía las autoridades aun no tenían cifras exactas de los damnificados porque aún no realizaban un censo. La
ayuda que ofreció la Secretaría de Inclusión Social tardó mucho en
llegar y el gobernador departamental, Miguel Ventura, propuso iniciar
una campaña para colectar víveres, ropa y colchonetas. "La gobernación
será el centro de acopio", explicó. Por su parte, la municipalidad
repartió almuerzos y el Ejército ofreció elaborar las cenas y puso las
instalaciones militares a disposición de los afectados, empero nadie
las utilizó. El riesgo continúa latente pues, según informes
del Sistema Nacional de Estudios Territoriales, SNET, los ríos de la
zona oriental muestran un riesgo moderado de desbordamiento, entre
ellos, el Río Grande, Goascorán, Jiboa, así como el Paz, éste en
occidente. El monitoreo hecho por Protección Civil reveló que,
debido a la acumulación de agua en el suelo, hay sectores propensos a
deslizamientos, entre ellos, San Francisco Gotera, Yoloaquín, El
Divisadero, Jocoro, Chilanga, Sociedad, San Carlos y sus alrededores,
todos en Morazán. |