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Cancillería, MARN y la vicepresidencia monitorean calidad del agua en la zona
Lilian Martínez
Viernes, 11 de Septiembre de 2009
La intención de dar un nuevo impulso al Plan Trifinio, expresada por el
vicepresidente Salvador Sánchez Cerén hace unos días, enfrenta un reto
y una paradoja.Mientras
en El Salvador la gestión 2004-2009 del Ministerio de Medio Ambiente y
Recursos Naturales (MARN) nunca otorgó el permiso de explotación a las
compañías Pacific Rim y Commerce Group, en Guatemala ocurrió lo
contrario. El gobierno del país vecino autorizó a la empresa
Entre Mares de Guatemala, S.A., filial de Goldcorp Inc., para extraer
oro y plata en Cerro Blanco, municipio de Asunción Mita, en el
departamento de Jutiapa. Justo en la zona del Trifinio donde
corre el río Ostúa, un afluente de la cuenca alta del Lempa.
Cuestionado sobre si el gobierno salvadoreño podrá hacer algo para
aminorar el impacto de esa mina en la calidad del agua del Lempa,
Sánchez Cerén respondió: "Este proyecto (Plan Trifinio) enfrenta retos.
Y por eso es que en El Salvador nos hemos unido para proteger de la
mejor forma (la zona)". Tras agregar que otro problema que
enfrenta la sostenibilidad del Trifinio son las cárcavas detectadas en
el parque Montecristo, el vicepresidente calificó la explotación minera
autorizada en Guatemala como "uno de los temas" que se quiere abordar
en cooperación con Cancillería. "Vamos a tratar de hacer una
interpretación del convenio y, a partir de ahí, hacer las gestiones con
Guatemala para lograr que en esa zona se busque o se suspenda la
explotación de minería", dijo.El permiso para extraer oro de Cerro Blanco data de 2007, pero la mina entrará en operaciones hasta 2012. Actualmente,
empleados de Entre Mares de Guatemala, S.A. realizan trabajos de
excavación, pues la explotación será subterránea. El tema es analizado
desde 2005 por la oficina local del Plan Trifinio, el MARN y la oficina
de Límites y Aguas de Cancillería. A finales de 2007, El Diario
de Hoy público un reportaje de cuatro entregas sobre la importancia del
río Lempa para la agricultura, la economía y el desarrollo del país.
Entonces, funcionarios locales del Plan Trifinio, oficina bajo el mando
de la entonces vicepresidenta Ana Vilma de Escolar, expresaron su
preocupación por el impacto que dicha operación minera podría tener en
la calidad del agua del Lempa. Esa oficina se coordinó con
Cancillería para expresar al gobierno guatemalteco la posible amenaza
que el proyecto minero autorizado representa para los intereses de El
Salvador, pues el Lempa una de sus principales fuentes de agua potable
y de aguas para regadío. Acciones pendientes Luego
de gestiones diplomáticas, técnicos del MARN y del Plan Trifinio
tuvieron acceso al estudio de impacto ambiental del proyecto Cerro
Blanco y señalaron lo que consideraban deficiencias en el cálculo del
impacto que este tendrá. Ese "pliego de observaciones" fue
remitido al vecino país. El Diario de Hoy solicitó dicha información a
Cancillería, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta favorable. El
equipo técnico asignado al caso visitó el proyecto Cerro Blanco el año
pasado, para analizar las condiciones del agua en 12 puntos de la zona
y establecer "una línea base" de la calidad actual del líquido, tanto
en el lugar donde funcionará la mina como el río Ostúa y su
desembocadura en el lago de Güija. El ingeniero hidrogeólogo de
la oficina local del Plan Trifinio, Mario Guevara, aclaró que esos
análisis no son suficientes, pues se hicieron solo en aguas
superficiales. En próximas visitas, se analizarán las aguas subterráneas con el apoyo técnico del Organismo Internacional de Energía Atómica.
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